Relatos


RELATOS DE UN PUERTO



6º



"Estoy muy contento, hoy estamos llegando al final del otoño y para mí es como el final del día, porque la emoción permanece intacta, tanto por mi trabajo, como por viajar en tren, mis compañeros, los viajeros y el personal en general. Sigo enamorado de todo y de todos. Hoy, mi compañera me cuenta que extraña mucho su pueblo, ya que tiene los mejores recuerdos de su infancia en la casa de sus abuelos. Su abuela falleció el año pasado a los 102 años. Nos cuenta que sus abuelos comenzaron a trabajar en el campo a los 5 años y que, al envejecer, a su abuelo le diagnosticaron que tenía la glucosa muy alta. Sin embargo, él solía merendar todos los días un pepino en rodajas con miel y vivió hasta los 85 años trabajando en el campo. Lamentablemente, falleció debido a un accidente, se cayó de una escalera y estuvo mucho tiempo sin poder moverse, hospitalizado e inmovilizado. Su familia cree que su incapacidad para moverse fue lo que finalmente lo llevó a la muerte. En cambio, su abuela tuvo una larga vida y pasó sus últimos años viviendo con ellos en la casa de la ciudad.

    Cuando volvieron al pueblo para el entierro de su abuela, al ver la pequeña casa de sus abuelos que, cuando era pequeña, le parecía tan grande, no pudo evitar llorar. Aquella casa le trajo tantos buenos recuerdos junto a sus abuelos que sentía que se ahogaba en emociones. Meses después, cuando regresaron al pueblo y pasaron por la pequeña casa, sintió mucha tristeza y pena al ver que la habían vendido. Entonces, decidió informarse y compró la casa de al lado, que estaba en venta. Quiere volver a su pueblo, al igual que sus hermanos y primos. Sus padres y tíos se fueron del pueblo porque su generación quería irse lejos, algunos incluso odiaban el lugar, pero los hijos de esos que se fueron desean regresar a sus raíces, y están volviendo. Lo mejor es que los nietos de aquellos que se fueron siempre quieren ir al pueblo y sus padres los llevan cada fin de semana. Ahora, los hermanos y primos se turnan para ir a la casa del pueblo, y en las fiestas, se juntan allí entre 12 y 14 personas con niños, perros y gatos. ¡Es maravilloso volver a nuestras raíces!"


"Son las 06:30 y estoy llegando al aeropuerto en tren. Como siempre, voy muy despierto y disfrutando del viaje. En el tren veo a un compañero de otra compañía del aeropuerto. Nos saludamos y nos informamos sobre a dónde vamos hoy. Resulta que vamos al mismo lugar del aeropuerto, así que me siento a su lado y comienza a contarme algo que le pasó el día anterior con los compañeros. Resulta que le dice a un compañero que recién tiene una semana en el puesto que han llamado y que, como ha oscurecido, deben encender las luces exteriores de la calle. Le indica que busque un interruptor grande y rojo en el pasillo, casi al final, y que lo suba. También le menciona que hay uno en cada pasillo y en cada terminal, y que hoy le corresponde a él encenderlos. El compañero salió corriendo a buscar el interruptor, y todos nos reíamos mucho por la situación.

    En ese momento llega una compañera que lleva casi un año con nosotros y trae una revista con un coche en la portada. Otro compañero le dice: "Mira, es como el que regala la empresa cada año". La compañera se muestra sorprendida y pregunta de qué se trata, a lo que el compañero responde que se hace un sorteo con los números de empleado y que hace unos días se llevó a cabo. Si quiere saber su número, debe llamar a la oficina. Justo en ese momento, suena el teléfono y es el compañero nuevo que sigue buscando los interruptores para encender las luces de la calle, pero no los encuentra. Este le responde diciendo que debería verlos, ya que son grandes y rojos, como en los dibujos animados.

    El compañero cuelga y luego hace como si estuviera hablando con alguien más al teléfono. Dice: "Oye, dime, ¿quién se sacó el coche?" Y responde como si le estuvieran dando la información por teléfono: "Ah, ¿de los nuestros? ¡No me digas! Dime el número". Acto seguido, mira el número que lleva la compañera en su pecho, lo anota y lo repite, agradeciéndole. Después de colgar, exclama: "¿Quién será el afortunado que ganó?". La compañera mira el número anotado y emocionada dice: "¡Es el mío! ¡Me ha tocado!". Todos comienzan a reírse y le dicen que vaya a la oficina y pregunte por el encargado del sorteo, porque cada año es alguien diferente. La compañera sale rumbo a la oficina mientras las risas continúan.

    Todos los compañeros saben que los tres que están hoy en ese punto son los bromistas de la empresa, y además, con tonterías, como la del interruptor al estilo de Tom y Jerry o la tómbola imaginaria del coche. El narrador menciona que la compañera prometió que se vengaría de ellos por haberle tomado el pelo, pero el compañero nuevo se sintió ofendido y aseguró que, si continuaba en la empresa por mucho tiempo, les cobraría la broma. Luego, tanto ella como él se reían por haber sido tan ingenuos, pero todos están seguros de que algún día se vengarán entre ellos."



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Está cayendo tremendo aguacero, tengo que volver a casa y estoy pensando la mejor forma de irme, ya que cuando llueve el tráfico se pone insoportable, y ahora llueve fuerte, desde la acera veo el agua bajar como rio bravo por la cuneta; entro de nuevo a la terminal y  veo que se dirigen a mi dos personas apresuradas, se ven agitados, me dicen que hay dos peleándose en el pasillo, me indican hacia el lateral derecho, miro y justo en ese momento veo que es cierto y que hay dos hombres peleándose. Me acerco acompañada de los señores y les indico que llamaré a seguridad para que resuelvan la situación, en ese momento el primero de los que me avisó me dice ¡es mi culpa que se estén peleando!, les dije que decidieran ellos, pero no esperaba que lo decidieran así. Le digo; ¡ahora sí que no entiendo, me lo explicas!, y me dice; yo me había peleado con mi pareja y tuve una noche loca con los dos, hicimos un trio espectacular, lo dice con una sonrisa pícara al recordar la noche aquella; pero les dejé claro a los dos que tengo mi pareja y que no tengo interés en ninguno de ellos, en ese momento le interrumpo ¿y si tienes pareja y está contigo no entiendo porque se pelean? El hombre me contesta entre apenado y orgulloso, es que mi pareja y yo decidimos hacer trio, pero solo con uno y ellos quieren los dos hacer trio, pero si incluyo a los dos seremos dos parejas y así no quiero. Yo no sabía que decir a esta situación de la que no tenía ningún conocimiento, así que iba a decirle algo a los que se peleaban, y que ahora estaban escuchando lo que me contaba el interesado. En ese momento la pareja de uno dice como una idea brillante ¡ya lo tengo, haremos como los taxis, según los días! A lo que el compañero con cara de emoción al encontrar una solución adecuada ¡qué buena idea, perfecto! muy sonriente les indica, uno de ustedes es par, así siempre seremos tres, los que se peleaban dicen: ya tenemos una solución y el otro gritó con júbilo ¡yo soy par, así que yo comienzo hoy!

 

La mañana comienza entretenida hoy voy a “el área de salud” es el centro médico del aeropuerto, bueno más bien uno de ellos; nada más llegar, traen en camilla a un señor por un desmayo en el área de embarque, con él también llega una señora que presumo sea su esposa; la señora ronda los 80 años y está muy preocupada por el señor de la camilla, le solicito los datos del paciente, está muy nerviosa se queda mirándole mientras me hace el relato de su vida con él. Llevan 47 años casados, él tiene 82 años, esta como los niños que, en la adolescencia, que a todo llevan la contraria, en la mañana se levantó y no quiso desayunar, pero es que anoche tampoco quiso cenar, y él tiene el azúcar alto, tiene colesterol alto, le operaron de la vesícula y tiene hipertensión, hace un rato se tomó las pastillas con el estómago vacío. La interrumpo y le pregunto ¿qué pastillas había tomado? para que siga ocupada en el relato ya que noté que mientras cuenta y piensa en lo que me dice se relaja, continúa y me dice; la de la tensión, la del azúcar y la del colesterol, y eso que le dije que coma algo pero, como yo le digo sube y él baja, le digo despierta y él se duerme, hace todo lo contrario a lo que le digo y mire ahora nos vamos a pasar unos días en una isla en casa de unos amigos, mi hija llegó ayer de Estados Unidos y nos espera en la isla con el nieto y él está muy entusiasmado con eso de pasar tiempo con el nieto. Le pregunto si le gusta a su esposo ir a la isla; a lo que ella responde ¡Le encanta!, además mi hija pequeña es la más apegada a su padre y ha venido con su único hijo, el nieto que más ilusionado tiene al abuelo. Pero ahora no sé si debemos continuar el viaje; lo dijo con gran tristeza y preocupación en su rostro, la consuelo recordándole que está en buenas manos y que tal vez pueda seguir con su viaje ya que el Doctor ha dicho que cuando termine el suero por goteo se podrá marchar, que el hecho de no comer y encima tomarse los medicamentos es lo que le ha producido el desmayo, pero que en general está bien. La señora se alivia con mis palabras y me cuenta que mejor es que puedan continuar el viaje porque a su esposo le hará mucho bien llegar a un lugar donde se siente tan bien y más con la ilusión de ver a su hija pequeña y a su nieto que tanta alegría le ha dado con su nacimiento.



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"Es una hermosa noche de otoño, fresca pero no fría, así que me puse una chaqueta para asegurarme de no coger frío mientras caminaba por las afueras del aeropuerto y disfrutaba mirando el claro y despejado cielo. Decidí sentarme para contemplar las estrellas que hoy brillaban de forma especial, al menos así me lo parecía. Sin darme cuenta, el tiempo pasó volando y no quería dejar de mirar las estrellas, pero tenía que volver a la realidad y regresar al trabajo. Cuando estaba cruzando el control de acceso, vi que estaba el halconero y que le estaban revisando el material, al igual que a cualquier otra persona que quisiera acceder. El vigilante le indicó que no podía pasar el arma que llevaba. El halconero explicó que era un "arma detonadora" necesaria para su trabajo, pero el vigilante le dijo que no podía permitirle el paso y que llamaría a la Guardia para que se encargaran del asunto. Cuando llegó la Guardia, el vigilante les explicó la situación, y el halconero mostró la "pistola detonadora" que no llevaba documentación, pero necesitaba para realizar su trabajo. Después de revisarla, la Guardia Civil le permitió pasar sin mayores problemas, y le indicó al vigilante que esa arma detonadora podría pasar sin problema cada vez que el halconero viniera. Todo quedó en paz hasta ese momento.

 

Pasaron varios días desde la última vez que vino el halconero, y había otros vigilantes, otros Guardias y otro jefe de la Guardia; y comenzó otra historia con el halconero. Los vigilantes revisaron el vehículo y encontraron el arma, le pidieron la documentación, pero el halconero no la tenía. Llamaron a la Guardia, y llegaron dos oficiales que revisaron el arma. Le indicaron que no podía pasar el arma al aeropuerto, y el halconero les explicó para qué la utilizaba. Los guardias decidieron llamar a su superior para saber qué medidas tomar, a lo que el superior les respondió: ¡ustedes son la Guardia, actúen! Entonces, le indicaron al halconero que dejara el arma detonadora fuera y que pasara sin ella. El halconero, enfadado, preguntó: ¿Y qué hago, dejarla bajo un árbol hasta que yo vuelva? El guardia, ofendido por la forma en que le habló, le hizo una denuncia formal por llevar un arma en el perímetro y le dijo: ¡Y da gracias que no te arresto, porque eres el único halconero que hay! El halconero tuvo que entrar sin su herramienta de trabajo, pero desde ese día lleva la documentación de todas las herramientas de trabajo.

 

El otoño se hace sentir, y hoy hace frío. Ha habido una notable bajada de temperatura y mucha gente en el aeropuerto, además de la huelga de varias compañías de bajo coste, lo que hace que parezca un campo de guerra debido al enfado de la gente y lo agobiados que estamos los empleados de tierra. Sin embargo, a pesar de las dificultades, la gran mayoría mantenemos una buena cara y una buena disposición para colaborar y capear la situación. Pero, como siempre, siempre hay alguien que rompe esa armonía. Un señor se me acerca y me dice: 'Yo tomo esta situación con calma porque no hay de otra'. Hasta ahí, todo parecía normal, y le comento que es bueno encontrar a alguien que no culpe a todos por la caótica situación que estamos enfrentando hoy. En ese momento, él muestra su brazo, y pensé que me enseñaría un tatuaje de Popeye o haría el gesto de fortachón, pero, en cambio, me muestra sus brazos tatuados con un "minions amarillo de un solo ojo". Me dice: 'Yo soy como ellos, convierto las situaciones en chistes y no me lo tomo a la tremenda'. Su seriedad mientras hablaba me sorprendió. Le pregunté si a sus hijos les gustaban los minions, y él respondió que no tenía hijos, y por mala suerte, ni sobrinos, ya que su madre tuvo 8 hijos, y eran muy pobres, y ninguno de ellos quiso tener hijos. Su madre y padre murieron deseando tener nietos, pero su hermana menor siempre quiso tener hijos y lo intentó todo, pero no fue posible. Finalmente, quiso adoptar, pero el proceso llevó tanto tiempo que, cuando le aprobaron la adopción, estaba pasando por quimioterapia por un cáncer, así que tuvo que desistir. Ella murió a los 40 años, y los demás hermanos tampoco quieren tener hijos. Me quedé sin palabras por su historia, y todo me lo contó de forma resumida y rápida. Entendí que sus tatuajes eran una forma de darse ánimos y fuerza a través de dibujos que parecen débiles pero que en realidad son tan fuertes que cambian las situaciones a su favor."



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¡Me encanta mi trabajo! y estoy conociendo a mucha gente de todas las áreas: limpieza, mantenimiento, maleteros, guías, conductores, taxistas, repartidores, operadores, directores, azafatas, pilotos, auxiliares, mecánicos, electricistas, mensajeros, secretarias, técnicos, etc. Escucho muchas historias de todas las clases, pero algo que me llama la atención son las historias de amor que se iniciaron en el aeropuerto y que continúan en el aeropuerto, las que no llegaron a buen puerto y las que siguen sin despegar.

 

Ciertamente, el amor está en tierra y en el aire. Tenemos parejas que se conocieron haciéndose los relevos de turno y que se han casado y siguen haciéndose los relevos. Otros se divorciaron y conocieron a personas de otras compañías que les cambiaron la vida para bien. Algunos no se atreven a decidirse a salir juntos, algunos trabajan juntos, pero no quieren que se sepa que son pareja, ya que sus empresas no lo ven bien, otros están casados y tienen una relación con alguien del aeropuerto. Los pasajeros no se quedan atrás: en los embarques, ves a la gente despedirse con grandes y efusivas expresiones de amor o simples abrazos fríos, y a veces, al cruzar el control de pasaportes, les está esperando la otra persona con la que hará una escapada. En las salas de llegadas se pueden ver personas ansiosas por la llegada de un vuelo o personas preocupadas por el retraso del vuelo, y todos al ver salir a su amigo, familiar o a su amor, tienen emoción, alegría y tranquilidad. Los amigos se abrazan con alborozo y alegría, los familiares se dan abrazos y besos con tanta fuerza que parece que quisieran que se los dieran a diario, pero saben que no será así. Los novios, los amantes, los esposos, se besan para recordarle al que llega o al que se va cuanto le han extrañado o cuanto le van a extrañar. ¡Sí, el amor existe en el aeropuerto! Pero también el desamor y el desprecio por las personas. Algunos están enfadados y cuando llega la persona que esperan, se enfadan más por cualquier cosa; es su forma de decirles: "¿A qué vienes? ¡No te quiero aquí!" Lamentablemente, también hay personas que tienen total desprecio por su trabajo con el público y me pregunto ¿Por qué siguen aquí? Otros tienen total desprecio por sus empresas, otros simplemente son vagos, pero no son ricos y tienen que trabajar, así que lo hacen de mala gana.

 

Cada día me siento más a gusto con mi empleo. Ha comenzado septiembre y llevo un mes en el aeropuerto. No se me agota la emoción por lo desconocido. Hay lugares en los que no he estado y sé que tengo que llegar a ver qué tal es estar ahí, qué se hace, qué situaciones se dan. Hasta ahora no se han dado situaciones muy complejas, así que sigo como en luna de miel con el aeropuerto y con la empresa.

"Estaba pasando por una sala de llegada cuando una niña de unos 12 años se me acercó, diciendo que estaba perdida y a punto de llorar, ya que viajaba sola. Le dije que no se preocupara, que estábamos allí para ayudarla, y le indiqué que fuera a buscar su equipaje mientras la esperaba para comprobar juntas si alguien había venido a buscarla. Mientras la niña buscaba su maleta, una señora se acercó a la puerta con gran preocupación en su rostro y me comentó que esperaba a una niña que venía sola. Al darme la descripción, supe que se refería a la misma niña. Tranquilicé a la señora contándole la situación y que, por tanto, ambas estaban a punto de encontrarse. El cambio de expresión en el rostro de la señora, la forma en que se relajó, me quedó grabado. Estaba angustiada porque era la hija de su amiga, y la señora había llegado tarde al aeropuerto, creyendo que le estaba fallando al llegar tarde por una combinación de factores. Sin embargo, la historia tuvo un final feliz.

 

También me encontré con una pareja de ancianos que se había perdido cada uno por un lado. Uno de ellos llevaba el teléfono, pero el otro no recordaba el número. Como me encontró primero la persona que no llevaba teléfono, le indiqué que se sentara y que no se moviera para calmarlo un poco y dar tiempo a que la otra persona busque ayuda. No habían pasado diez minutos cuando apareció el otro para preguntarme si había visto a su acompañante, y también tuvieron un final feliz. Siempre recomiendo a la gente que se pierde que busque a alguien del lugar, empleados, policía, vigilantes, y que se permanezca en un lugar visible para facilitar su localización. Cuando ambos están buscándose en distintas direcciones, es menos probable que se encuentren.

 

Hoy me he reído mucho, y están ocurriendo cosas muy graciosas. Al poco tiempo de llegar, se acercó a mí una señora a la que le habían cancelado su vuelo, pero estaba de lo más contenta, lo cual me sorprendió, ya que la gente en esa situación suele enfadarse mucho. Para aclarar la situación y salir de dudas, le dije que parecía que no le afectó demasiado, tratando de ser cordial y amable. La mujer, que no superaba los 35 años, además de tener buen carácter y ser muy conversadora, me miró pícaramente y me dijo sonriente: 'Es que íbamos a pasar una semana en casa de mis suegros, y mi marido se fue esta mañana. Yo tenía que subir a ese avión porque mañana es el día familiar, y se reúnen todos, lo que causa unos líos tremendos. El año pasado, la policía desbarató la reunión. Pero como yo no cancelé el vuelo, pasaré dos días más aquí tranquila. Luego llegaré y pasaré tres días con ellos y sufriré menos'. Yo, sin perder el hilo de la conversación, le dije: 'Pero su suegra se sentirá mal porque usted no asiste a la reunión familiar'. Ella respondió: 'Tranquilo, ¡ella es la que arma todo el revuelo! Cada año se toma tres vinos y ya se acabó la paz, porque empieza a preguntar y a contar todo lo que sabe que los demás ocultan o que el resto de la familia no sabe que los demás han hecho y que quieren mantener oculto'. Ante esa visión, no pude evitar reírme con ella, que también se reía a mi lado y seguía contándome algunas de las cosas que su suegra había dicho años anteriores y cómo cada año separaba a la familia, y al año siguiente los reunía de nuevo para hacer las paces. Así han pasado toda la vida. Y este año estaba claro que, sin quererlo, se perdería la reunión familiar."


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¿Sabes lo que es un laberinto?... Pues eso es un aeropuerto en su interior. Cuando viajamos y llegamos al aeropuerto, tan solo vemos la entrada del laberinto. Cuando trabajas al nivel que estoy yo, es cuando descubres que tienes buena memoria para recordar las zonas, los pasillos, los ascensores, las oficinas, y lo más importante, que tienes memoria fotográfica y buena visión para ver y recordar pequeños detalles que hacen la diferencia entre avanzar en el laberinto o llamar para que te ayuden a salir del laberinto. Si alguien te ayuda a salir, lo saben todos y se hacen apuestas con los nuevos sobre sus días en el laberinto.

 

Traigo cada día nuevas emociones e ilusiones para trabajar. Cuando me levanto, doy gracias por el nuevo día y salgo con gran alegría. No importa la hora. Los compañeros me dicen que cuando lleve años, ya no me parecerá tan emocionante. ¿Pero será eso posible? Cada día pasa algo diferente, nunca hay dos días iguales. ¿O es por lo del laberinto que me quieren desanimar? No importa que las respuestas me las dé el señor "tiempo". Yo les hice perder dinero a todos y sin saberlo, ya que no te lo informan hasta que pasas una semana para ver cuántas veces te perdiste en el laberinto. Como nunca me perdí ni llamé pidiendo ayuda, me entregaron 50€, que era lo recaudado, puesto que era la segunda persona que superaba el laberinto. Ahora que habían perdido, me estaban dando los trucos para sobrevivir en el laberinto, de los cuales algunos ya había aplicado por iniciativa propia. Pero creo que es actuar de mala fe con las personas recién llegadas al aeropuerto, ya que no dar información detallada u ocultarla es malo para quien la necesita.

 

Desde mi llegada al aeropuerto, he experimentado muchas emociones y cada día trae algo nuevo. Espero seguir disfrutando de mi trabajo, los viajes en tren y la compañía de mis colegas. El tiempo dirá qué me depara el futuro, pero por ahora, me siento muy agradecido y emocionado por esta oportunidad laboral. Desde la semana en que gané la apuesta sin saberlo, lo he tomado como una señal de que estoy en el buen camino o más bien de que estoy haciendo un despegue estupendo y reforzándome para un excelente viaje y un suave aterrizaje en la renovación del contrato, ya que ahora solo me quedan tres meses. Al renovar es cuando me quedaré fijo en la empresa y en el aeropuerto... sigo trabajando para que mi viaje tenga un maravilloso aterrizaje.

 

¡Me encanta mi trabajo! y estoy conociendo a mucha gente de todas las áreas: limpieza, mantenimiento, maleteros, guías, conductores, taxistas, repartidores, operadores, directores, azafatas, pilotos, auxiliares, mecánicos, electricistas, mensajeros, secretarias, técnicos, etc. Escucho muchas historias de todas las clases, pero algo que me llama la atención son las historias de amor que se iniciaron en el aeropuerto y que continúan en el aeropuerto, las que no llegaron a buen puerto y las que siguen sin despegar.

 

Ciertamente, el amor está en tierra y en el aire. Tenemos parejas que se conocieron haciéndose los relevos de turno y que se han casado y siguen haciéndose los relevos. Otros se divorciaron y conocieron a personas de otras compañías que les cambiaron la vida para bien. Algunos no se atreven a decidirse a salir juntos, algunos trabajan juntos, pero no quieren que se sepa que son pareja, ya que sus empresas no lo ven bien, otros están casados y tienen una relación con alguien del aeropuerto. Los pasajeros no se quedan atrás: en los embarques, ves a la gente despedirse con grandes y efusivas expresiones de amor o simples abrazos fríos, y a veces, al cruzar el control de pasaportes, les está esperando la otra persona con la que hará una escapada. En las salas de llegadas se pueden ver personas ansiosas por la llegada de un vuelo o personas preocupadas por el retraso del vuelo, y todos al ver salir a su amigo, familiar o a su amor, tienen emoción, alegría y tranquilidad. Los amigos se abrazan con alborozo y alegría, los familiares se dan abrazos y besos con tanta fuerza que parece que quisieran que se los dieran a diario, pero saben que no será así. Los novios, los amantes, los esposos, se besan para recordarle al que llega o al que se va cuanto le han extrañado o cuanto le van a extrañar. ¡Sí, el amor existe en el aeropuerto! Pero también el desamor y el desprecio por las personas. Algunos están enfadados y cuando llega la persona que esperan, se enfadan más por cualquier cosa; es su forma de decirles: "¿A qué vienes? ¡No te quiero aquí!" Lamentablemente, también hay personas que tienen total desprecio por su trabajo con el público y me pregunto ¿Por qué siguen aquí? Otros tienen total desprecio por sus empresas, otros simplemente son vagos, pero no son ricos y tienen que trabajar, así que lo hacen de mala gana.

 

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1º.


"Es una calurosa tarde del mes de julio y caminar por las calles es todo un desafío. El calor es sofocante, y la falta de aire fresco se hace notar debido a la contaminación, lo que dificulta cada inhalación. El reflejo del sol en el asfalto y las aceras es intenso, provocando una sensación similar a la de estar bajo un fuego abrasador. La búsqueda de sombra resulta infructuosa, ya que esta zona carece de árboles. A pesar de mi sed y la necesidad de refrescarme con un bebida fría en un lugar con aire acondicionado, decido no distraerme del motivo de mi salida y opto por subir al autobús y luego al tren. El autobús, con su fresco aire acondicionado, es como un paraíso en medio del calor. Disfruto de seis paradas en ese ambiente agradable antes de tener que bajarme, lo cual me apena, pero mi destino emocionante me impulsa a seguir adelante. Camino hacia el intercambiador y me dirijo a mi siguiente transporte, la estación de tren. Al subir al tren, dejo atrás todo lo que hay fuera y entro en un mundo diferente. Los trenes tienen una fascinación especial para mí; me transportan a un mundo especial y mágico.

Llego a mi destino casi sin darme cuenta. Al bajar, me preparo para enfrentar el calor del exterior, pero no es tan terrible. He llegado al aeropuerto, y gracias a viajar en tren, he evitado el calor asfixiante de la superficie. Además, el hecho de poder acceder a la terminal desde el tren ha convertido este viaje en una experiencia mucho más cómoda.  Me acerco a una joven que lleva uniforme y le pido indicaciones. Ella me mira amablemente, sonríe y me saluda. Con mucha amabilidad, me señala la dirección que debo tomar. ¡Este viaje va genial! Le agradezco y continúo mi camino. Llego a la oficina, donde me entrevistan de manera atenta. Entrego mi Curriculum Vitae y me comunican que recibiré una respuesta al día siguiente. Me despido con una buena sensación, ya que me encantaría trabajar en el aeropuerto. Al volver a sentarme en el tren, empiezo a soñar despierta con la idea de trabajar allí y disfrutar del viaje en tren todos los días, observando aviones, el trajín, el ajetreo y las idas y venidas de las personas que utilizan y trabajan en ese maravilloso medio de transporte.

 

A las 07:00 en punto, suena mi teléfono personal y me sobresalto por la hora temprana. Me apresuro a contestar con la alegría que me caracteriza y con entusiasmo, ya que no reconozco el número que me llama. Del otro lado, escucho una voz que pronuncia mi nombre y me indica que llama de parte de la persona con la que realicé la entrevista en el aeropuerto. Me pide que busque papel y lápiz para anotar las indicaciones sobre dónde debo firmar el contrato, el cual está ubicado en otra parte del aeropuerto. Rápidamente, le digo que estoy listo, tomo nota de todo y al final me informa sobre los documentos que debo aportar. También me proporciona un teléfono de contacto por si me pierdo y necesito ayuda para llegar al lugar indicado." "Le doy las gracias y le deseo buen día, a lo que ella responde que da gusto a las 7 de la mañana hablar con personas tan llenas de energía. Lo habitual es despertar a la gente y que tarden unos minutos en reaccionar, pero nos reímos y le digo que yo no puedo estar en cama a las 7 porque estoy en búsqueda de empleo. Así que, al levantarme temprano, tengo el teléfono encendido, lápiz y papel, y buen ánimo para cualquier cosa. Ella responde con entusiasmo: "¡Nos gustará tenerte con nosotros! ¡Bienvenido!" Nos despedimos, cierro la llamada y comienzo a saltar y a bailar mientras canto: "¡Ya tengo trabajo! ¡Voy a firmar contrato!"

 

Esa misma mañana me presento en la dirección indicada, firmo y me entregan el uniforme completo, zapatos y todo en mi talla para comenzar el día uno de agosto. De inmediato pienso en la posibilidad de viajar todos los días en tren, uniendo así mis dos pasiones y viviendo maravillosas historias tanto en el aeropuerto como en el tren. Aunque aún no sé exactamente cuál será mi puesto, siento una emoción positiva y confianza de que todo saldrá bien. No espero tener dos días iguales.

 

El uno de agosto a las 05:00 horas, suena el despertador y salto de la cama como un resorte, sin dudarlo me dirijo a la ducha para despertarme bien. Salgo del baño lleno de alegría y entusiasmo por todo lo que me espera hoy. Todo es nuevo para mí, pero no estoy nervioso, sino emocionado por las oportunidades que se presentan. Camino hasta la estación del tren, son quince minutos por calles oscuras y solitarias, pero tranquilas. Voy apresurado porque no quiero perder el tren, y llega muy puntual. Subo y me siento a mirar la ciudad cuando aún están "poniendo las calles". El vagón está casi vacío, solo tres personas apenas, y parece que todos vamos a trabajar. Así que continúo mirando hacia el exterior, observando las luces, los coches y las estaciones casi vacías, pero noto cómo va aumentando el movimiento de los que vamos a trabajar. De pronto, me veo y pienso emocionado: ¡voy a trabajar! Esbozo una sonrisa y me siento feliz, solo por el hecho de ir a trabajar después de dos largos años sin encontrar empleo. Ahora, depende de mí que este sea mi puerto laboral por largo tiempo, un lugar para despegar, un puerto para un vuelo seguro y largo, subiendo cada vez más alto. Llego a mi parada, me bajo del tren y miro alrededor. Hay mucha vida, empleados y viajeros, y son las 06:30. Parece que es mediodía y estamos en navidad, pero solo es agosto y todos se quieren ir de vacaciones. Mientras tanto, yo estoy feliz de quedarme a trabajar."

 

He pasado unos días geniales en mi puesto de trabajo. Ya agosto se termina y estoy igual de emocionado que el primer día que llegué a trabajar. Cada día es diferente, aquí se puede decir sin lugar a dudas aquello de "la monotonía no existe", y eso es precisamente lo que hace que cada día llegue lleno de alegría y emocionado ante el maravilloso día que tengo delante. Hay de todo y algunas cosas me llaman la atención más que otras. Una compañera le llama al aeropuerto "la serie" porque podemos hacer una serie con las historias de cada día, algunas muy hilarantes, otras menos, pero siempre con algún elemento que te hace sonreír.  yo creía que mi inglés estaba más muerto que vivo, ¡pues no! Está muy vivo. Y es que, ni yo me lo creo, esto lo digo en serio, puedo hacerme entender y entiendo a los chinos, japoneses, rusos, americanos, británicos, árabes, a casi todos. Cada día me envían a una ubicación diferente. La empresa quiere que conozca todos los procesos, ya que es importante para ellos y para mí  también. Considero que al contratarme han adquirido un compromiso conmigo, pero a la vez yo con la empresa también he adquirido un compromiso. Pero lo que más agradezco es estar ocupado en algo que me gusta y que disfruto. Tengo que poner en valor a los compañeros ya que están muy dispuestos a aclarar cualquier duda que yo tenga.

 

Y los viajes en tren, ¡ah, los viajes en tren! Aunque cortos, ver el paisaje a través de una ventanilla de tren, pasar veloces con final en el aeropuerto, eso es otra historia. Espero que al llegar el otoño me sienta igual de ilusionado con mi trabajo en el aeropuerto, los viajes en tren y con los compañeros. Eso sería indicativo de que vamos a continuar juntos mucho tiempo.


Fin...

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Otra historia de vida

Estimado lector cualquier parecido con tú realidad, es pura coincidencia… el amor se vive igual en todas las almas y se siente diferente. 

 

Disfrútalo mientras vivas. 

 

 

  

A veces comenzar es difícil, pero, después que se comienza ya no se puede parar. Soy Victoria Souto, intentaré explicar con mis palabras lo que viví con Carlos Gonzáles, a partir de ahora “señor C”, que es como cariñosamente le llamo y como le tengo en el teléfono, en el chat, en el email y en todas las redes sociales en las que estamos como amigos. 

 

Cuando nos conocimos fue como un flechazo, un flechazo muy especial; ¿Por qué?, pues yo estaba en un salón donde había mucha gente y él entró acompañado de Emmanuel, que le guiaba hacía la oficina del jefe de personal; yo estaba sentada en una mesa, pero, fue un segundo en el que levanté la mirada y le vi cruzar la sala como no queriendo ser visto, rápido y haciendo lo posible por pasar desapercibido entre tanta gente, pero, ese instante, ese segundo, cambió mi vida, mi forma de ver y sentir las cosas, en ese segundo la habitación quedó vacía, solo le vi a él. 

No sabía quién era, ni a que venía o porqué estaba allí, pero, ya sería cuestión de investigar a la persona que le acompañó. Y sin esperar mucho tiempo; tan pronto como vi salir a Emmanuel, me acerqué para preguntarle - ¿Y ese quién es? 

 

-Pues es el nuevo informático - contestó. 

 

- ¿Y va a trabajar aquí o viene a la entrevista? -pregunté con curiosidad. 

 

-No, ya está contratado, se incorpora mañana, pero no en este edificio- dijo Emmanuel sin mucho interés. Me aleje de Emmanuel dándole a entender que no era importante para mí más allá de la curiosidad. 

 

 

Ya lleva Carlos Gonzáles dos meses en la empresa y no hemos hablado más que los saludos de cortesía habituales cuando pasa por nuestro edificio a revisar algo; pero según pasan los días más me interesa ese hombre. Quisiera saber que le interesa para tener algo que hablar con él, pero, es tan hermético que me cuesta mucho y no es muy hablador, aunque siempre cortés y correcto en el trato. La empresa celebra un mercadillo solidario el domingo y soy la encargada de la caja, o sea todo el mundo vendrá y pasaran por mi mesa, sería genial que viniera Carlos Gonzáles para ver si consigo hablar con él.  

Llegado el domingo y todos allí para el mercadillo ya casi al medio día pensé que no vendría, pero llegó, para mi alegría, yo misma me sentía sorprendida de cómo cambió mi ánimo al verle entrar, me sentía feliz de verle, o más bien eufórica, ahora a esperar a ver qué pasa… el resto de la mañana transcurrió sin cambios y a la hora del aperitivo se sentó al lado de mi mesa y me pregunto - ¿Qué me recomiendas para comenzar?, veo que hay muchas cosas que no conozco. 

-Puedes comenzar con los quipes, son un aperitivo típico de la República Dominicana, y luego tienes pastelitos de Ecuador, porque hoy cada uno de los que colabora con la actividad ha traído un plato típico de su tierra- le sugerí. 

- ¿Y de bebida que me recomiendas? -continuó preguntando.  

 

Yo estaba encantada, pues ya tenía tema para hablarle de forma más distendida, le comenté que de las bebidas no conocía gran cosa, pero, que con mucho gusto probaría todos los platos y bebidas para acompañarle; él sonrió y dijo.  

-entonces veo que eres una chica valiente, así que probemos todo. 

Esa tarde la pasamos hablando de todo y mientras yo cobraba y anotaba todo en el computador, y entre rato y rato publicaba fotos del mercadillo en las redes sociales para que la gente se animara a venir. Cuando de pronto me dice – ¡Veo que tienes Email!, envíame una invitación para que me agregues a tus amistades. 

- ¡Claro! -, le dije con alegría e inmediatamente abrí mi email y le agregué como amigo –Ya te enviaré algo-  

- ¡Eso espero! - Dijo sonriente y complacido. 


Esa noche no pude dormir, soñé toda la noche con él y hasta podía olerle, me despertaba constantemente porque estaba tan sumida en mi sueño que por momentos era tan real que mis sueños se venían conmigo a la realidad. Una realidad que me demostraba que estaba sola en mi cama dando vueltas y mirando al techo, pero hasta en el techo veía su cara sonriéndome. A la mañana siguiente tenía unas ojeras impresionantes, pero estaba feliz, ilusionada, alocada, desenfrenada, y deseosa de verle, sonreírle y que me sonría, pero, sobre todo quería escucharle, me gusta escucharle, sí, me calma y me consuela su voz, lo que sentía me estaba volviendo loca, era como una olla a presión a punto de explotar con tantas emociones fuertes dentro. Cuando llegué esa mañana a la empresa le envié un mail que yo había recibido, una tontería, pero, quería saber o hacer algo para saber de él, aunque sabía que no estaría en el mismo edificio que yo, necesitaba hacer algo para contactar con él.  

 

 

De Victoria 

Para: “señor C” 

Asunto: Limpiar la Pantalla del Ordenador 

Fecha: mon, 20 de junio - 11:56:33  

 

¿Sabías que cada 30 días es necesario 

limpiar la pantalla del ordenador por dentro? 

muchas personas ignoran este hecho y tampoco saben cómo Hacerlo. 

Las empresas fabricantes se aprovechan de este desconocimiento para incrementar sus ventas. 

Un amigo me ha advertido y he aquí que yo quiero compartir este dato con mis contactos. 

 

Para Limpiar la Pantalla Por Dentro, basta Con HACER CLICK AQUÍ. 

http://el enlace me llevaba a una aplicación donde se ve un gatito lamiendo la pantalla desde adentro  

 

 

Para mi gran alegría y después de una hora que me parecieron diez, esperando, la respuesta no pudo ser mejor. 

 

 

De señor C. 

Para: Vicky S. 

RE: Limpiar la Pantalla del Ordenador 

Fecha: Mon, 20 de junio - 13:17:11 

  

 

 

Lo mejor que podía leer ese día lo tenía delante de mis ojos, lo leí por lo menos diez veces, lo cerraba y a los pocos minutos volvía a abrirlo y a leerlo; me reía sola, estaba muy alegre, contenta, porque ya el primer y más difícil paso estaba dado y tenía buen camino; así que le conteste después de comer, aunque realmente poco pude comer ese día estaba muy ansiosa y se me había quitado el apetito, hubiera querido decirle muchas cosas pero eso podía asustarle y ese no era lo que quería, me sentía tan revuelta de emociones que con mucho gusto las hubiera volcado para que las conociera y que todas las producía él. 

 

 

De Victoria 

Para: “señor C” 

Asunto: ¡¡LA VERDAD!! 

Fecha: Mon, 20 jun. - 16:14:42  

 

Es sorprendente que haya pasado un ratito tan agradable el domingo, y ciertamente también te hecho un poco de menos, gracias por un ratito de conversación. 

¡¡Que tengas buen día!! 

 

 

Al día siguiente pase todo el día sin noticias de él y sentía la necesidad de hablarle, pero, no tenía una razón para escribirle, al final de la tarde ya no me pude aguantar… 

 

 

De Victoria 

Para: “señor C” 

Asunto: ¡¡HOLA!! 

Fecha: tue, 21 jun. - 20:12:05  

 

Hoy no tengo un correo divertido que enviarte, pero me hacía falta decirte "hola", ¿Por qué? sinceramente... no lo sé. 

Que pases buen día, mañana es fiesta, así que no se trabaja. 

 

 

De señor C. 

Para: VS 

RE: HOLA 

Fecha: tue, 21 jun. - 20:35:39  

 

Soy una persona que se pone contenta cuando me dices "hola" o me sonríes, porque sé que, aunque haya sido para solo un segundo, has pensado en mi (yo no tengo tu teléfono, mándamelo si quieres, me gustaría llamarte, por supuesto si tú estás de acuerdo). yo tengo una vida muy compleja, pero sé que por alguna razón nos hemos encontrado. ¡¡¡Un beso!!! 

 

 

Esa noche no le contesté porque no quería parecer desesperada ¡que lo estaba! así que pasé otra noche en vela mirando al techo de la habitación con su cara y su sonrisa grabadas, si cerraba los ojos le podía incluso besar, si me dormía le podía tocar y oler y eran tan fuertes las sensaciones que me despertaba sonriendo por estar en la gloria, pero la realidad me enojaba y me desvelaba, seguía en mi cama… 

Decidí que no le escribiría en la mañana para seguir disimulando o para intentar controlarme; pero la verdad es que no podía más que pensarle, amarle, besarle hasta en mis pensamientos. Pero tenía que enviarle el teléfono. 

 

 

De Victoria 

Para: “señor C” 

Asunto: HOLA 

Fecha: wed, 22 jun. - 14:22:34  

 

622000000 es de locomovible... 

Me gustaría mucho que habláramos, me gusta hablar contigo. 

 

 

Ese mismo día llegando a casa entró la llamada más esperada por mí, fue todo alegría, a partir de ese momento todos los días recibiría esa llamada. Durante varios días manteníamos conversaciones telefónicas que podían durar horas y en las que ambos nos sentíamos cada vez más interesados el uno en el otro, según descubríamos las cosas que nos interesaban. Teníamos varios días conversando cada noche siempre a la misma hora, ya para mí era un ritual esperar su llamada, si por cualquier motivo se retrasaba cinco minutos me causaba gran ansiedad. 

Una mañana me llamó, esa fue toda una sorpresa, ya estaba acostumbrada a recibir su llamada en las noches cuando ya no terminaba la jornada laboral para pasar gran tiempo hablando, pero simplemente quería saludarme y desearme que tenga un buen día, así que fue muy breve la conversación, pero para mí fue maravillosa, porque le escuche para comenzar el día. Al medio día estaba deseosa de escribirle algo para saber de él, y le envié un correo. 

 

 

De Victoria 

Para: “señor C” 

Asunto: ¡Hola! 

Fecha: mon, 27 jun. - 13:03:21  

 

Hola, esta mañana me he quedado con las ganas de seguir hablando contigo... Esta noche no he dormido nada pensando y dando vueltas, ¿Porque me quitas el sueño?... Yo creía que tenía que dormir mejor pensando en ti. 

Gracias por pensar en mí (por la llamadita), me alegraste el día. 

 

 

Estuve muy ansiosa toda la tarde, miraba constantemente el correo con la esperanza de encontrar su respuesta, pero nada, estaba trabajando, pero realmente no era yo y para mayor sufrimiento llegué a casa, me duché, preparé la cena y me senté al ordenador cabizbaja y triste para ver si me había contestado ya que no me había llamado a la hora de siempre y… 

 

 

De señor C. 

Para: VS 

RE: ¡Hola! 

Fecha: mon, 27 jun. - 21:00:28  

 

“Si realmente quieres a alguien, lo único que quieres para él es su felicidad, incluso si tú no se la puedes dar” un abraso y un beso. El informático o, mejor dicho. “el paracaidista”, hay un gran riesgo de enamorarme de ti, perdóname, pero creo que pensare muchísimo en ti!!!!! 

 

 

- ¡jajajaja!- mi risa se podía escuchar en toda la casa, ¡¿Qué digo?! ¡En todo el edificio! Comencé a cenar con una gran sonrisa y felicidad interior. Me acosté por descansar el cuerpo, porque realmente sabía que dormir no podría, y me reía sola en la cama. Miraba al techo y ya no estaba en blanco estaba su cara mirándome y sonriéndome… así pase la noche y otra noche despierta trae como consecuencia más ojeras, ¡felices ojeras! 

 

Fin...

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